Lo encerraste entre tus puños.
La misma llave bajo la que se encuentra tu corazón,
aquel girasoleado y palpitante,
cómo el amor,
aquel que brilla y llora,
que ríe y refunfuña,
que grita y respira,
ante el descanso de tus labios.
De tus labios color miel.
De tus labios sabor rosado.
De tus labios cálidos y agradables.
Hey! Este poema lo escribí hace un par de días para una muy buena amiga, V. No, de Vendetta no, y en este no estaba enamorado, simplemente me cae genial, da gusto hablar con ella, y, joder, le gusta la poesía, por eso pensé, ¿qué mejor regalo, que una poesía? Y así nació. Aquí está de manera pública, pero siempre, siempre, te pertenecerá a ti.
Y nada más, sed felices en vuestro mundo triste.
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